Los mejores regalos no siempre vienen en una caja. A veces, un momento compartido, una actividad en familia o una charla en el patio valen mucho más.
Este mes, en el que celebramos a las infancias, te invitamos a mirar hacia casa y preguntarte: ¿qué hábitos estás sembrando en tu día a día?
Educar jugando, enseñar haciendo
Cuando los chicos participan de lo que hacemos —plantar una semilla, cuidar un compost, armar una huerta— están aprendiendo sin darse cuenta.
El juego y el ejemplo son una de las herramientas más potentes que tenemos para sembrar valores desde el hogar.
Compostar juntos
Una compostera en casa es una fuente inagotable de curiosidad: ¿por qué la basura se transforma en tierra?, ¿qué bichitos viven ahí?, ¿cuánto tarda?
Es ciencia, ecología y magia… todo al mismo tiempo.
Cultivar es un regalo
Tener una huerta, aunque sea en una maceta, enseña paciencia, responsabilidad y conexión con lo natural. Y cuando llega el momento de cosechar, la emoción es compartida.
Es un regalo que crece todos los días.
Muebles con historia para contar
Nuestros productos están hechos con plástico reciclado. Que un chico crezca rodeado de objetos con historia y propósito también forma parte del aprendizaje.
Y si además no se astillan, no se rompen con la lluvia y se pueden ensuciar sin culpa… mejor todavía.
Este Día del Niño podés regalar juguetes, claro. Pero también podés regalar una experiencia: sembrar, compostar, compartir y construir un mundo mejor, juntos.
🌱 Porque educar para el futuro empieza en casa.